Cuando una anciana murió en la sección para el tratamiento de enfermedades de la vejez en una pequeña clínica cerca de Dundee, en Escocia, todos estaban convencidos de que ella no había dejado nada de valor.

Después, cuando las enfermeras revisaron sus míseras pertenencias, encontraron una poesía. Su calidad y contenido impresionaron tanto al personal, que todas las enfermeras querían una copia de la misma.

Una de ellas se llevó la copia a Irlanda. La única herencia que esta anciana legó a sus sucesores se hizo pública en la emisión de Navidad de las Noticias de la Unión para la Salud Mental de Irlanda del Norte. Este poema, sencillo pero elocuente, se presentó también con diapositivas.

Así esta menuda viejita de Escocia, sin posesiones materiales que legarle a este mundo, es la autora de este poema “anónimo” que circula por Internet.


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Recuerden este poema la próxima vez que se encuentren con una persona mayor y a quien tal vez esquiven, sin mirar primero su alma joven. Todos vamos a estar algún día en su lugar.
 
POR FAVOR REENVÍE ESTE POEMA,

TODOS DEBERÍAN LEERLO

Y nunca se olviden de los viejos malhumorados